Devocionales · Romanos

Gozo y sufrimiento no se contradicen

Imagen del artículo “Gozo y sufrimiento no se contradicen”
Photo by TMS Sam on Pexels.com

“…gozándose en la esperanza, perseverando en el sufrimiento, dedicados a la oración…”

Romanos 12:12 · NBLA

A primera vista, pareciera que las palabras “gozo” y “sufrimiento” no deberían convivir en la misma frase. A menos, claro, que uno sea hijo de Dios. ¿Por qué? Porque el mayor sufrimiento que nos aguardaba —padecer la justa ira de Dios por nuestro pecado— ya no forma parte de nuestro futuro. Ese castigo que sí merecíamos, Cristo lo soportó en la cruz en nuestro lugar.

Por eso podemos gozarnos en la esperanza. ¿Qué esperamos ahora? ¿Castigo? No. Esperamos gloria, herencia, comunión eterna con Dios y con Su pueblo. Podemos gozarnos en la esperanza porque ya “no hay condenación” y lo que nos aguarda es “plenitud de gozo” y “deleites para siempre” (Sal. 16:11).

Si lo que nos espera es la gloria final, tiene sentido que, hoy, por el poder de Dios, podamos perseverar en el sufrimiento. ¿Es el sufrimiento eterno? No, es temporal. ¿Es sin propósito? No, es gobernado por la sabia providencia del Señor. ¿Puede apartarnos de Él? De ninguna manera: “ni la vida ni la muerte” podrán.

Para el cristiano, el sufrimiento se convierte —aunque duela decirlo— en un aliado santificador: un compañero temporal, un maestro severo pero bondadoso. Podemos soportarlo mientras dure, porque no durará para siempre.

Nos gozamos en la esperanza, perseveramos en el sufrimiento y lo hacemos dedicados a la oración. “Separados de Mí nada pueden hacer”, dijo nuestro Señor, el verdadero “varón de dolores”. Él ganó ese título al mostrarnos lo que significa atravesar la cruz para abrazar el gozo puesto delante de Él (Heb. 12:2). Jesús mismo encarnó el gozo en la esperanza, la perseverancia en el sufrimiento y la dependencia constante del Padre en oración.

Entonces, preguntémonos: —¿Dependemos de Dios cada día para ver las cosas como Él las ve? —¿Cultivamos comunión con Aquel que fue experimentado en quebranto y puede enseñarnos a sufrir mejor? —¿Caminamos de la mano del que nos regaló la esperanza de la gloria futura?

Que el Señor nos conceda vivir así: viendo con Sus ojos, caminando con Su fuerza y descansando en Su gracia, que siempre es suficiente, sin importar cuál sea nuestra situación hoy.

Escrito por

Enrique Oriolo

Ama servir en la capacitación de nuevos pastores y líderes, anhelando el establecimiento de nuevas iglesias bíblicas.

Más sobre mí

Comentarios

Dejá un comentario

Tu correo no se publica. El primer comentario de cada persona se revisa antes de aparecer.