Las hermanas entonces mandaron a decir a Jesús: «Señor, el que Tú amas está enfermo».
Juan 11:3 NBLA
¡Qué consuelo tan grande nos produce saber que, aun en circunstancias adversas como la enfermedad, somos amados por Jesús! Lázaro había enfermado y eso lo condujo a la muerte, pero en ninguna de esas circunstancias había dejado de ser amado por Jesús.
Marta y María le mandaron a decir a Jesús: «Señor, el que Tú amas está enfermo». No hacía falta mencionar que era Lázaro; con decir «el que Tú amas» ya era suficiente. Alegra nuestro corazón saber que lo que nos define es el amor que Jesús tiene por los suyos. Él ama a Sus amigos al punto de haber dado la vida por ellos.
Jesús no impidió que Lázaro muriera por esa enfermedad, pero tenía un propósito para todo lo que estaba pasando en la vida de Su amigo. El amor de Jesús es compatible con las adversidades que llegan a nuestras vidas, ya que es Él quien las dirige para Su gloria y nuestro bien.
¿Soy amado y estoy enfermo? ¿Soy amado y estoy en tribulación? Eso no es contradictorio. No demos lugar a la acusación del enemigo pensando que, si estamos en pruebas, no somos amados. Jamás pensemos de manera tan contraria al carácter amoroso de Jesús, ni simplifiquemos a Dios pensando que tiene que hacer todo como nosotros esperamos.
Lázaro, el amigo a quien Jesús amaba, enfermó y murió. Sí, Jesús lo resucitó al cuarto día, pero pasados los años volvió a morir. Esta vez, para ir directamente a los brazos de su Amigo y Salvador para siempre. Ese final era mucho mejor que vivir en este mundo.
Si nuestro Jesús tiene el control, podemos descansar en Su amor. Si estamos enfermos, podemos decir con confianza: «Señor, el que Tú amas está enfermo», con la tranquilidad de saber que Él ya lo sabe, que tiene un plan y que al final estaremos en Sus brazos.
Si nos amás, Señor, no importan las pruebas que vengan. Si sos nuestro Amigo, ni la muerte nos retendrá, y así como Tu tumba quedó vacía, las nuestras también quedarán vacías. «Señor, el que Tú amas está enfermo». Sí, pero Vos lo amás, y eso marca toda la diferencia.




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