Cuida el ministerio que recibiste

“Díganle a Arquipo: «Cuida el ministerio que has recibido del Señor, para que lo cumplas».”(Colosenses 4:17, NBLA)

¿A qué servicio te ha llamado el Señor? ¿Cuál es la tarea que Él te ha encomendado específicamente a vos? ¿Qué ministerio has recibido?

Todos fuimos llamados a servir en alguna parte del reino de Dios de manera particular. Normalmente, ese servicio se desarrolla en el contexto de la iglesia local y en el lugar donde vivimos. Muchas veces coincide con los anhelos que el Señor ha puesto en nuestro corazón y con los dones con los que nos ha capacitado para servirle, siempre sirviendo a otros.

Arquipo tenía un ministerio. No podemos afirmar con certeza cuál era, pero cuando Pablo escribe a Filemón envía saludos a Arquipo llamándolo su compañero de lucha. Eso probablemente apoya la idea de que era un pastor o predicador del evangelio. Pero también pudiera haber sido un diácono, o un servidor de la iglesia en cualquier otro ministerio. El punto no es el cargo, sino que tenía un ministerio recibido del Señor.

Los ministerios no son trofeos personales ni pequeñas empresas propias de las cuales engrandecernos. El ministerio es cualquier servicio que se brinda a Dios y a Su iglesia. Puede ir desde limpiar un baño hasta predicar un domingo. Todo servicio que hacemos es una ministración para el Señor.

Pablo señala que el ministerio de Arquipo no debía ser descuidado, sino atendido con seriedad: “Cuida el ministerio”. ¿Por qué? Primero, porque lo había “recibido del Señor”. En el reino de Dios nadie está desempleado ni queda de brazos cruzados. Todos hemos recibido de parte del Señor un servicio o ministerio. Por eso debemos ejercerlo, capacitarnos, perfeccionarnos, esforzarnos y dedicarnos a aquello que hemos recibido del Señor.

¿Hay alguna razón por la que no estés cuidando o prestando atención al ministerio que recibiste del Señor? ¿Acaso el mundo presente y las ocupaciones de esta vida te han distraído? No descuides el ministerio que has recibido del Señor.

La segunda razón que da Pablo es esta: “para que lo cumplas”. El ministerio que el Señor nos ha dado es para que lo cumplamos. No para dejarlo a medias, ni para abandonarlo con el paso del tiempo. No nos quedemos mirando cómo los años pasan, cómo las fuerzas disminuyen, y el ministerio queda de lado. ¿Qué estás haciendo con tu vida si no es cumplir el ministerio que recibiste? Pronto todo pasará y entraremos en la eternidad. ¿Se dirá de nosotros que cumplimos nuestro ministerio?

Vivimos para el Señor, no para construir un pequeño reino personal en este mundo que se acaba. Un día todo pasará, y solo quedará aquello que hicimos para Él.

Que el Señor nos halle fieles, cumpliendo el ministerio que recibimos de Su mano, siguiendo el ejemplo perfecto de Cristo.

Si te ha gustado, comparte con otros:
Enrique Oriolo
Enrique Oriolo

Un gran pecador con un gran Salvador. Esposo de Tamara, papá de Luz, Paz y Sarah. Misionero y Pastor de la Iglesia Bíblica de la Gracia.

0 Comentarios
Oldest
Newest
Inline Feedbacks
View all comments