No se agradó a Sí mismo: una oración devocional

“Pues ni aun Cristo se agradó a Él mismo…”
(Romanos 15:3)

Maravilloso Salvador, Tu Palabra nos enseña que, mereciendo toda gloria y honra, decidiste —en tu insondable condescendencia— no agradarte a Ti mismo, sino abrazar el sufrimiento para el bien de otros. Te hiciste hombre, te humillaste, te despojaste de lo que nadie jamás podría arrebatarte. Nadie podía obligarte a venir al mundo ni —mucho menos— a morir en una cruz. ¿Quién en toda la creación osaría levantarse contra el Todopoderoso Señor de señores? Sería tan inútil como intentar detener el viento con la mano. Tu poder es incalculable, pero también lo es tu misericordia.

Tú, que habitabas en las delicias eternas de la comunión trinitaria, diste un paso al frente para salvar a quienes te injuriaban: al polvo rebelde, a los que escupían al cielo con insultos y maldiciones. Y, sin embargo, no se agradó a Si mismo.

Pudiendo consumirnos en un instante, nos amaste. Llevaste nuestros pecados sobre tus hombros y dijiste al Eterno: “Yo pagaré; lo que ellos deben, ponlo en mi cuenta”. Caminaste como cordero al matadero, buscando la cruz, porque el buen Pastor da Su vida por las ovejas. Agradando al Padre en todo, obedeciste Su voluntad con cada paso, usando cada respiración para ser el sacrificio perfecto.

Hoy nos llamas a imitarte: que ninguno viva para sí mismo ni muera para sí mismo, sino que busquemos agradarte a Ti, edificándonos unos a otros en amor. Danos la misma actitud que hubo en Cristo Jesús. Que recordemos que Aquel que sostiene el universo no se agradó a Sí mismo, y que allí —en ese evangelio— encontremos la gracia y la fuerza para el autoolvido, el autosacrificio, la entrega gozosa.

Haznos vivir crucificadamente, como sacrificios vivos, como ofrenda agradable, como aroma fragante delante de Ti.

Te necesitamos, Señor. Necesitamos ser más como Tú eres. Basta de nosotros; queremos más de Ti. Oramos en el nombre de Jesús. Amén.

Si te ha gustado, comparte con otros:
Enrique Oriolo
Enrique Oriolo

Un gran pecador con un gran Salvador. Esposo de Tamara, papá de Luz, Paz y Sarah. Misionero y Pastor de la Iglesia Bíblica de la Gracia.

0 Comentarios
Oldest
Newest
Inline Feedbacks
View all comments